Viernes, 31 de Octubre de 2014, 16:10 (19:10 GMT)

28 de Agosto, 2012 | Caminito al costado del mundo

Historias crudamente verdaderas

Nuestro país es hermoso. Porque con suma frecuencia surgen polémicas que parecen extraídas de la imaginación de un escritor que podría ganar un Nobel de Literatura. Aunque, en el caso paraguayo, la realidad supera a la ficción.

Un claro ejemplo es este: un militar extrajo del baúl de los recuerdos una ley de 1975 en la que recordaba la exigencia para las empresas de que sus trabajadores deberían sí o sí haber pasado por el Servicio Militar Obligatorio.

Luego de discusiones y polémicas, además de que el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y la propia Ministra de Defensa Nacional se hayan hecho los ñembotavy y explotaran el fusible llamado Gral. Migdonio Godoy, de este tema surgieron una serie de planteamientos vinculados al mismo. Unas propuestas que únicamente podrían brotar en el inconsciente de un pueblo maravillosamente sorprendente como lo es el nuestro.

Volvieron a surgir discusiones respecto a la pertinencia o no de ir a los cuarteles a servir a la Patria. Como si en los descuereos atolondrados, las humillaciones a los que exponen a sus comandados o con la desaparición forzada de varios soldaditos, que siguen con paradero desconocido se estuviese incubando el sentimiento patriótico, de respeto a la familia y de maduración indispensable para todo varón que se precie de tal. Como todo aparenta insuficiente, también surgieron voces de exclamación recurriendo una cantinela últimamente muy empleada “Bolivia se está armando y en cualquier momento van a recuperar el Chaco que dicen, les pertenece”.

Quien desee una formación militar, tiene las puertas abiertas en las Fuerzas Armadas, para hacerlo en tiempo y forma. Quien no lo deseare hacerla, también posee opciones válidas para cumplir con la sociedad. Es una cuestión lógica, no solamente digna de un razonamiento maduro y medianamente ecuánime, sino que se erige en una garantía constitucional.

Una vez planteado estos dilemas, entre hacer o no el servicio militar, entre las exigencias laborales para que un ciudadano pueda acceder a un empleo, entre la necesidad de dotar de recursos a los militares, también deberían nacer otros asuntos que son impostergables.

Si tanto amamos a la Patria, en lugar de exigir el Servicio Militar Obligatorio, ¿no podríamos incluir entre las prioridades del país pensar en dotar de médicos y profesores a todas las comunidades? ¿Acaso no suena más atinado que se le exija a las empresas que presenten sus documentaciones de seguro médico y jubilación, defendiendo los derechos laborales de los trabajadores? Si pensamos en guerras que debemos vencer, ¿en qué lugar se encuentran las batallas contra el hambre, el desempleo, la inseguridad, la pobreza, la miseria, las muertes por causas prevenibles entre otros indicadores sociales que siguen desangrando al país en sus propias entrañas?

Historias de este talante son las que hacen del Paraguay una sociedad increíble. El paso cualitativo que deberíamos dar es intentar dejar definitivamente de lado los caprichos de ciertos grupos de poder, para comenzar a escribir un destino diferente, en el que incluyamos las necesidades sociales como el punto inicial de nuestros esfuerzos.

Solamente así la ficción pasará nuevamente a ser materia de los escritores y nuestro día a día volverá a ser un motivo de preocupación real y no de constante sorna.

Si usted comenta utilizando una cuenta de Facebook, la información de su perfil (trabajo/empleador/localidad) puede ser visible en su comentario dependiendo de sus ajustes de privacidad. Si la casilla "Publicar en Facebook" ("Post to Facebook" en inglés) se encuentra seleccionada, su comentario será publicado en su perfil de Facebook en adición a Paraguay.com

Webs amigas