Jueves, 08 de Diciembre de 2016, 01:00 (04:00 GMT)

21 de Octubre, 2010 | La Tecla a Fondo

Elemental, querido Rafa…

¿Por qué los ciudadanos debemos vivir entre rejas y los delincuentes andan libres por las calles, delinquiendo a diestra y siniestra? ¿Por qué las sucursales bancarias o la farmacia del barrio deben tener guardia de seguridad mientras pagamos 250 millones de dólares de presupuesto por una Policía Nacional? ¿Por qué una plaza debe estar enrejada para que las familias puedan disfrutar de ella, mientras que las plazas que no lo están son zona liberada para los vándalos organizados en barrabravas? ¿Por qué la gente común no puede ir a los espectáculos deportivos sin correr el riesgo de ser atropellado, asaltado y acuchillado por los vándalos organizados en barrabravas y financiados por los dirigentes deportivos?

Hay una respuesta a estas preguntas: No hay seguridad para la ciudadanía… Y no la hay, entre otras cosas, porque el órgano de seguridad interna del Estado, la Policía Nacional, es inepta en el cumplimiento de sus funciones y obligaciones. Y es inepta, básicamente porque está inficionada de corrupción.

No me vengan con que las generalizaciones son injustas. Debe haber (conozco algunos) policías honestos y hasta alguna unidad policial que manifiesta con resultados su efectividad. Pero nadie en su sano juicio pudiera pensar que esos islotes de supuesta o real eficiencia serán suficientes para cambiar la realidad y la percepción de inseguridad general que sufre día a día la población.

Puede reconocerse que las autoridades del Ministerio del Interior o incluso de la propia Policía Nacional estén buscando e implementando mecanismos para tratar de combatir esta situación, sobre todo en el ámbito de la corrupción interna policial. Pero mientras el polígrafo, los sumarios internos y las sanciones disciplinarias van en carreta con ruedas cuadradas, los asaltantes, motochorros, peajeros, asaltabancos –o los policías “de franco” vestidos de tales- siguen sus fechorías a la velocidad de la luz.

Una amiga, víctima de uno de los tantos asaltos a residencia con toma de rehenes ocurridos últimamente me refirió que los propios delincuentes tenían “aviso” de la policía, apenas ésta fue alertada de lo que sucedía en la casa cuando decenas de concurrentes a una fiesta fueron tirados al piso, a punta de pistola y despojados de sus pertenencias. Y días después, hasta fue advertida de que se “deje de joder” pues los maleantes sabían que su celular fue usado para alertar del caso. Es decir, el número de su teléfono fue proveído por la propia comisaría.

El último asalto al Banco Itaú es aleccionador. Ninguna patrulla policial en las cercanías. Policías quejándose de que no los dejaron ingresar al banco mientras los malvivientes huían sin que barrera policial alguna se montara para tratar de pescarlos en su huida. Es lo que siempre sucede: Uno es asaltado, y el policía de la cuadra le dice al ciudadano honesto que debe ir a la comisaría a hacer la denuncia, a fin de dar tiempo al malviviente a escapar. El resultado: miles y miles de denuncias sin resultado, y millones de no denuncias por delitos ocurridos, debido a la ya decepción ciudadana con el accionar policial.

Comisarios que ni siquiera saben hilar una frase no pueden convencernos de que sepan “investigar”, cuando ésta tarea básicamente requiere el uso de inteligencia y lógica racional. Patrullas rondando los barrios juuuuuuusto en el lado opuesto donde actúan los delincuentes no pueden evitarnos la sospecha de complicidad. Asaltantes que roban millones de un banco en una transitada avenida “casualmente” sin policía alguno en las inmediaciones, no son casualidad. Barreras policiales que solo sirven para incomodar a los honestos mientras los criminales siguen sus fechorías, son signos de una ineptitud institucional abonada por la corrupción interna y la estupidez funcional.

¿Por qué la ciudadanía debe seguir pagando tanto por una Policía Nacional inepta y corrupta? La respuesta deben darla las autoridades. Es hora de una purga en serio y de proporciones, y de una re-fundación del órgano de prevención y control de la seguridad. Esto no puede solucionarse con parches disciplinarios, con más armamentos y equipamientos entregados en grandilocuentes actos, o con polígrafos de última generación. Si esto no están dispuesto a hacer, el tiempo sólo permitirá que el cáncer de la corrupción y la ineptitud institucional termine matando del todo a la seguridad y a la esperanza ciudadana.

Purgar totalmente a la Policía Nacional y re-fundarla, o nunca tendremos siquiera esperanza de vivir seguros. Ésa es la tarea. Elemental, querido Rafa…
José María Costa

pepecosta@activenet.com.py

http://pepecostablog.blogspot.com/

Si usted comenta utilizando una cuenta de Facebook, la información de su perfil (trabajo/empleador/localidad) puede ser visible en su comentario dependiendo de sus ajustes de privacidad. Si la casilla "Publicar en Facebook" ("Post to Facebook" en inglés) se encuentra seleccionada, su comentario será publicado en su perfil de Facebook en adición a Paraguay.com

Webs amigas