Viernes, 09 de Diciembre de 2016, 22:05 (01:05 GMT)

04 de Diciembre, 2010 | /opinions/list

El periodismo en la era de internet y WikiLeaks

Quiero comenzar esta columna semanal con una excepción. Voy a relatarles una experiencia personal en el Noticiero del Canal 13 el martes 16 de noviembre de este año. Al mediodía estaba reunido el Consejo de Tarifas de la Secretaría de Transportes del Área Metropolitana (SETAMA). El tema era el precio de los pasajes.

Al terminar la reunión, pero antes que se abrieran las puertas para el ingreso de los periodistas que estaban en la cobertura, el diario ABC subió a su twitter el resultado de las deliberaciones. Como estaba con mi twitter conectado, ofrecimos la información en forma inmediata antes de la conferencia de prensa.

De alguna manera, ABC consiguió la información desde adentro. Antes de la era del Twitter y de las ediciones digitales en internet que van actualizando la información casi en tiempo real, hubiera sido impensada esta secuencia que hizo que cuando se realizó la conferencia de prensa, la información ya era pública. Este es un caso ilustrativo de los cambios vertiginosos en la forma que la prensa consigue, procesa y distribuye  las noticias.

Internet es una revolución que toca al alma de uno de los aspectos más sensibles del periodismo: la velocidad con la que se obtiene y distribuye la información. Se pasó de la rapidez a la instantaneidad como alguna vez escribió el colega argentino Horacio Tcherasky.

Es un arma de doble filo porque, por el mismo motivo de la aceleración, el cuidado tiene que ser extremo tanto en filtrar la abrumadora multitud de datos que pululan en la red, definir cuáles son los medios y las fuentes confiables y  anunciar siempre, cuando se hace radio y televisión en vivo, que son primeras informaciones sujetas a confirmación.

Esto viene a cuento por el fenómeno Wikileaks. El domingo 28 se produjo la mayor filtración de documentos secretos y confidenciales de la historia. A través de varios periódicos de alta credibilidad comenzaron a publicarse una selección de los 250.000 materiales de la diplomacia y el espionaje estadounidense que el sitio de internet conducido por Julian Assange había conseguido.

Si  la primera potencia de la tierra, con todas las medidas de seguridad reforzadas después de los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001, no pudo evitar tamaña incursión en sus papeles secretos, el escenario que se abre ahora, independientemente del futuro del portal Wikileaks, es de una ventana de mayores posibilidades de visibilidad pública de los sótanos del poder.

Pero aumenta al mismo tiempo el reto a los periodistas sobre el cuidado en el tratamiento de la avalancha de datos e informaciones en la era de internet. Es lo que escribe Massimo Caggi del Corriere della Sera. “Ante un océano de material en bruto, procedente de fuentes diplomáticas, ¿cuál es el rol del periodista?. ¿El de intérprete o de mediador?. ¿Analista?. ¿Megáfono?. ¿Filtro?” ( Un dilema para la era de la transparencia total, en La Nación de Buenos Aires, 4 de diciembre de 2010).

Algo queda, sin embargo, inmutable en esta profesión obsesionada por obtener cuanto antes la mejor información: las precauciones para que la misma no pierda veracidad, un mínimo de objetividad, ecuanimidad y responsabilidad en su difusión.  En estas exigencias el buen periodismo es el de siempre.

Carlos Martini
Sociólogo. Periodista. Docente.

Si usted comenta utilizando una cuenta de Facebook, la información de su perfil (trabajo/empleador/localidad) puede ser visible en su comentario dependiendo de sus ajustes de privacidad. Si la casilla "Publicar en Facebook" ("Post to Facebook" en inglés) se encuentra seleccionada, su comentario será publicado en su perfil de Facebook en adición a Paraguay.com

Webs amigas