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25 de Septiembre, 2010 | /opinions/list

El final del Mono Jojoy: Las FARC en su peor momento

El anuncio de la muerte de Jorge Briceño, alias el “ Mono Jojoy”, jefe militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la operación Sodoma el miércoles 22 abrió un interrogante principal. ¿Es el principio del fin de las FARC?

Algo es seguro: es el golpe más fuerte sufrido por las mismas en los últimos años. Briceño, de 57 años, enrolado a las FARC en 1975, cuyo nombre real era Víctor Julio Suárez Rojas, controlaba no menos del 40% de los cerca de 8.000 efectivos con los que cuenta actualmente las FARC y era el hombre de más peso real en una organización, por cierto muy diezmada a partir de la llamada política de Seguridad Democrática del ex presidente Alvaro entre el 2002 y el 2010. Al comienzo del mandato de Uribe contaban con cerca de 20.000 efectivos.

Si bien el comandante de las FARC es Alfonso Cano, un sociólogo de 62 años, éste no tiene la ascendencia del fallecido líder mítico Manuel Marulanda, alias Tiro Fijo, fallecido de causas naturales a finales de marzo de 2008, y tampoco del que parecía iba a ser el sucesor de éste, Raúl Reyes, muerto el 1 de marzo de 2008 en un operativo colombiano en suelo ecuatoriano que generó una fuerte crisis diplomática entre Colombia y Ecuador.

Las FARC sufrieron detenciones, deserciones, traiciones internas, golpes simbólicos terribles como el operativo de rescate de Ingrid Betancourt a mediados del 2008 Fue una estrategia de confrontación directa de Alvaro Uribe con fuerte presión militar y policial que contó con el apoyo de la Operación Colombia apoyada por los EE.UU. No es un dato menor recordar que Colombia está entre los tres países que recibe más asistencia de Washington en todo el mundo.

Como si fuera poco, las FARC, ya no cuentan con apoyos externos. Cuba hace tiempo, más preocupada por su sobrevivencia buscando establecer mejores vínculos con la región no las apoya. Incluso Hugo Chávez, que en ciertos momentos parecía flirtear con las mismas, ahora les pide que dejen las armas.

En cuanto a grupos insurgentes, ya casi no quedan en la región. El Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP) es un minúsculo grupo en etapa de formación en guerra de guerrillas concentrado en no más de dos departamentos del norte del país, que no controla territorio alguno y carece de partidos, sindicatos o sectores campesinos amplios que le den sustento civil. Los remanentes de Sendero Luminoso en Perú carecen de capacidad de operaciones de envergadura.

Las FARC ya no pueden bombardear ciudades, protagonizar secuestros de figuras públicas relevantes, realizar atentados con gran efecto mediático y están a la defensiva en el territorio colombiano. No quiere decir que no puedan encarar cada tanto alguna acción que recuerde que están vivas, pero por el momento, aunque la muerte de Briceño no signifique rendición, es otro síntoma de aguda decadencia de un grupo que pasó de las míticas reivindicaciones guerrilleras de los sesenta y setenta a un grupo con nexos con el narcotráfico.


Carlos Martini

Sociólogo. Periodista. Docente.

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