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10 de Abril, 2010 | /opinions/list

EE.UU-Rusia: El doble mensaje del pacto nuclear

El jueves 8, los presidentes de EE.UU y Rusia, Barack Obama y Dimitri Medvedev, firmaron en Praga el mayor compromiso de reducción de armas nucleares en 20 años. Se comprometieron a que en 7 años eliminen el 30% de sus arsenales nucleares. Es el nuevo START (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas) que reemplaza al de 1991 y que venció en diciembre pasado. Si llega a cumplirse, ambas superpotencias se quedarán con 1.550 cabezas nucleares cada una en el 2017.

Estadounidenses y rusos llegaron a este compromiso fruto de la comprensión por ambas partes que los ejes de conflicto principales no pasan hoy por una hipótesis de enfrentamiento entre las dos superpotencias. Tampoco debe olvidarse que aún con este acuerdo ambos países conservan el 90% de las armas nucleares del planeta. Además, el compromiso de Praga no incluye las armas almacenadas ni las de alcance corto, solamente las armas estratégicas, es decir de largo alcance, que están desplegadas.

No se discute que es un gran avance en la dirección de un mayor control nuclear. Quedan temas en el tintero  que en un momento dado pueden frustrar este horizonte de entendimiento. Uno de ellos es el escudo antimisiles que EE.UU. desea ubicar en países cercanos a Rusia y que Moscú considera un factor de amenaza a su territorio.

Sin embargo, el mensaje que se desprende de este acuerdo es doble. Por un lado, es una señal que refuerza la presión sobre países como Irán para que sus proyectos nucleares sean abandonados o monitoreados por la comunidad internacional. EE.UU. busca sumar así a Rusia a los países que plantean sanciones cada vez más duras al régimen iraní. Washington espera así también mayores presiones sobre Corea del Norte, que ya posee armamento atómico. Por ahora, China y Rusia, entre los países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, se oponen a elevar el clima de tensión con Irán con nuevas sanciones.

Pero un segundo mensaje, tan o más importante que el primero está detrás de lo sucedido en Praga el jueves. EE.UU. y Rusia. Se trata del temor de Washington y Moscú en torno a la proliferación descontrolada de armas nucleares y que éstas caigan en manos de organizaciones como Al Qaeda o como las que enfrenta Moscú en el Cáucaso, que el lunes 29 de marzo causaron 40 muertos en atentados suicidas en el metro de Moscú. Aquí está uno de los cuidados especiales de ambas superpotencias.  Hace poco más de un mes, Hillary Clinton, secretaria de Estado de los EE.UU., afirmó que le preocupaba más que armas nucleares terminen en manos de terroristas que la carrera nuclear de Irán.

Estos son los temores reales detrás de las sonrisas de Obama  y Medvedev en Praga.

Carlos Martini
Sociólogo. Periodista. Docente.

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