Jueves, 27 de Noviembre de 2014, 18:41 (21:41 GMT)

30 de Marzo, 2012 | Caminito al costado del mundo

Daniel Zamudio y la discriminación en Paraguay

Unos días atrás falleció, luego de permanecer en coma unas semanas, Daniel Zamudio, un joven gay chileno como consecuencia de la brutal paliza propinada por un grupo neonazi. La información tuvo impacto en el mundo, y lógicamente las organizaciones que defienden los derechos de los homosexuales tomaron la iniciativa de difundir de este lamentable suceso, para instalar el debate sobre la discriminación.

Las veces que se habla de los gay y personas con opciones sexuales diferentes en nuestro país se polarizan las opiniones e intentar elaborar una conclusión medianamente racional se vuelve una tarea complicada. Porque estos casos tocan las fibras más íntimas de una sociedad conservadora, en donde se sigue mirando a los homosexuales con desprecio. Me gustaría aclarar que entrar en la discusión del matrimonio igualitario y de la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, no es la intención de este comentario. Son reivindicaciones que los colectivos de homosexuales que no me gustaría analizarlos en esta oportunidad, por la simple razón que desviarán la atención central de lo que intento plantear en estas líneas.

Me preocupa el nivel de discriminación de nuestra sociedad. Somos demasiado agresivos con todas las personas que son diferentes, ya sean estos negros, blancos, altos, bajos, gordos, flacos, viejos, jóvenes, azules, verdes, lindos, feos, pequeños o grandes. Si sus capacidades físicas o mentales, o su aspecto personal o las decisiones de su vida privada escapan a los índices de normalidad dentro de nuestra sociedad, directamente comenzamos a apuntarlos con el dedo y a insultarlos impunemente.

Lo más común en nuestro país es escuchar algún insulto racista y discriminador que en lugar de producir el rechazo generalizado, arranca sonrisas cómplices y de aprobación tácita. Eso habla mucho del nivel cultural en el que nos manejamos. Demuestra claramente los niveles paupérrimos de educación en los que andamos normalmente sin notar el daño que hacemos con este tipo de afirmaciones.

El deplorable caso del asesinato de Zamudio en Chile puede parecer un hecho aislado en un país extraño. Sin embargo, mirando las condiciones en las que nos manejamos en el Paraguay, todos los condimentos están presentes para sucesos de esta calaña pueda ocurrir en cualquier momento.

Es tiempo de que tomemos conciencia de este tema y empecemos a ser más tolerantes dentro de las propias familias. La educación se establece en los hogares, se apuntala en las instituciones educativas y el ejemplo bien formado en la casa ayuda a crear mejores condiciones para que la tolerancia dentro de la sociedad, pueda ser entendida como un valor.

A veces es difícil concebir cómo podemos dejar de mirar a las personas y discriminarlas por lo que es, por lo que tiene o lo que carece, olvidando fácilmente que sigue siendo un ser humano como nosotros, con los mismos derechos, con la misma esencia, que merece nuestra valoración y principalmente nuestro respeto.

No podemos permitir que otros casos como el de Daniel Zamudio se repitan en ningún lugar del planeta. En el Paraguay deberíamos aprender del dolor que produce este tipo de hechos criminales, alimentados por la intolerancia, la discriminación que están apañadas por una indisimulada falta de educación en nuestra sociedad.

Si usted comenta utilizando una cuenta de Facebook, la información de su perfil (trabajo/empleador/localidad) puede ser visible en su comentario dependiendo de sus ajustes de privacidad. Si la casilla "Publicar en Facebook" ("Post to Facebook" en inglés) se encuentra seleccionada, su comentario será publicado en su perfil de Facebook en adición a Paraguay.com

Webs amigas