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12 de Noviembre, 2010 | Indicador económico y financiero

Cuando Homero Simpson Corre

Soy fan de los Simpson desde su primera temporada y me han acompañado desde mis tempranos 20’s hasta ahora, y algo que siempre me da risa, aunque se repita una y otra vez es ver a Homero Simpson correr.

Siempre se hace un close up y la imagen corre en cámara lenta, como si Homero fuera un atleta que va a romper récords de velocidad y resistencia y siempre acaba un metro más adelante, agotado.

Incluso cuando en un especial de Halloween, convertido en el mítico King Kong, no puede pasar del primer piso del Empire State y cae jadeante al suelo.

Homero en pocas palabras, tiene un arranque sorprendente, pero se queda en eso, en un arranque y pronto se agota.

Algo similar ha pasado con la construcción de infraestructura en este gobierno.

Al inicio, Efraín Alegre, ministro de Obras Públicas anunció con gesto preocupado y ese copete de galán de película de los años 50 que enmarca su peinado, que el país requiere una inversión de cuatro mil millones de dólares para superar sus rezagos en infraestructura.

Y hablo en presente, porque después de dos años del actual gobierno y a punto de entrar a la segunda mitad de la administración, no se ha construido nada relevante para decir, por lo menos ya se invirtieron mil millones, 500 millones, 100 millones, digo para no quedar mal con aquella cara de circunstancias que Alegre puso hace dos años.

Pero veamos qué es la infraestructura para ser más claros.

Esa palabra compuesta, quiere decir que un país para funcionar, debe construir carreteras, escuelas, hospitales, presas y represas, sub estaciones eléctricas, líneas de alta tensión, centros de investigación, puentes, aeropuertos entre otras cosillas que le dan vida y decorado a una nación.

Estas son importantes, porque sin escuelas adecuadas en todos los niveles, los niños no pueden recibir educación, sin hospitales y centros de salud, la población no puede acceder a la atención en medicina preventiva o curativa, desde lo más básico a cirugías mayores, cuando se requiera.

Las presas, permiten almacenar agua, utilizarla para la agricultura o para el consumo humano y son una buena herramienta para esos años de sequía, como el que se espera en el 2011.

Las sub estaciones eléctricas permiten redistribuir la energía, para diferentes ciudades y zonas geográficas y si hubiera líneas y subestaciones suficientes, en el verano, no sufriríamos los recurrentes apagones.

Los centros de investigación permiten que los jóvenes brillantes de este país encuentren en ellos un trabajo y no acaben yéndose al extranjero en busca de oportunidades y desde estos centros, generar los avances científicos en nuevos materiales, tecnología y genética de alimentos; cultivos; desarrollo de tecnologías con aplicaciones a la industria, entre otros aspectos.

Las carreteras, como es lógico, sirven como dirían los clásicos, para que la sangre del país fluya, es decir camiones con mercaderías, pasajeros que van de una ciudad a otra, agricultores que pueden llevar sus productos a los mercados.

Los puentes, claro, sirven para unir y un país que no está bien unido y comunicado, es como un cuerpo desarticulado, con todo y versito, es cierto.

Los aeropuertos son puertas de entrada al país y si han visto el Silvio Petirossi, pues verán que la puerta no es de lo mejor, y esa es la primera imagen que tienen del Paraguay los visitantes extranjeros.

Pues bien esto sigue como un pendiente, porque al hacerse infraestructura se dinamiza a la nación porque hay derrama económica. Es decir el dinero que se invierte en la construcción de estas obras permite que muchas familias se sostengan, ya sea por trabajar en la construcción, por comerciar alimentos en la zona de las obras, porque hay quien vende tractores y camiones.

Entonces varios pueden ser adquiridos por las constructoras y lógico esto beneficia a los distribuidores y el distribuidor así le paga a su contador y al vendedor que envían a sus hijos a la escuela y si es privada, ésta recibe dinero y le paga a sus maestros y sus maestros consumen y así continúa un ciclo virtuoso.

La infraestructura arraiga a las personas a sus comunidades, pues si tienen buenas escuelas, un hospital, vivienda, buenos caminos y puentes, hay opciones para sembrar, criar ganado, fabricar insumos y así no tienen que salir de su lugar de origen a buscar lo que se les niega ahí.

Fue bueno escuchar a Alegre con cara de serio decir lo de los cuatro mil millones de dólares, pero la alegría duró poco, el poder de gestión y convocatoria no fue muy efectivo.

Igual a Homero Simpson cuando corre, comienza con ímpetu y a los pocos metros, se cansa, jadea y desiste.

Miguel Torres Velázquez

tovemi@gmail,.com



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