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16 de Diciembre, 2011 | Desde mi biblioteca

Cuando despiertas: La condición humana sin maquillajes

Es un pueblo olvidado en un rincón perdido de la Argentina. De tierra árida y reseca, como el alma de sus habitantes. La sequía se extendía para desesperación de todos. Los ruegos del cura del lugar ni Dios los escuchaba. En ese paisaje desolado, surge el amor entre Ernesto y Elida, pobres seres desamparados. A él lo consideraban algo así como el hombre de la mala suerte, vivía en las afueras del pueblo, solitario y en una casa que era todo un reflejo del abandono. Ella, con heridas de un pasado que se insinúa( había sido violada) y que ni siquiera sabía qué día era su cumpleaños. La mezquindad de las autoridades del pueblo, la superstición generalizada y la necesidad política del intendente de encontrar culpables de la sequía apunta a la pareja. Alguien afirma que cuando nació el amor entre los dos, llegó la sequía. Lo que sigue es un terrible castigo a dos inocentes.

El párrafo anterior corresponde al relato Lluvia del escritor argentino Orlando Yans ( Buenos Aires, 1960) incluido en su libro Cuando despiertas (Tiempo Editora, Asunción, 2011) que presentamos el jueves 15 en la Embajada de la República Argentina. En el conjunto de sus cuentos, como en Lluvia, Orlando Yans tiene la virtud de retratar a la condición humana en sus fragilidades, grandezas, miserias, anhelos y soledades.

Son hombres y mujeres que llegaron al límite, a la frontera de sí mismos y deben enfrentar sus desafíos como puedan. Como el protagonista de Para esquivar el olvido cuando reflexiona que “Estoy sólo  y eso me lleva a alentar interminables charlas conmigo mismo, con ese otro que soy y que no conocía.”.

El desamor como una mirada al abismo es presentado de forma estupenda en los cuentos A la hora del té, Cuando despiertas y Casi un plan. En este último, después de nada menos que veinte años de casados, el marido invita a su esposa a salir a cenar un sábado a la noche. Ella siente en los preparativos que puede ser una oportunidad mágica para recuperar un matrimonio carcomido por la inercia. Hasta se ilusiona con que el marido la lleve a un reservado. Sólo que detrás de las apariencias la noche termina de la manera menos pensada.

La figura de un Dios inquietante, alejado de la bondad, y sí malhumorado, despótico y nada orgulloso de una de sus creaciones, el ser humano, está expuesta con notable síntesis en La primera vez. Es uno de los cuentos en donde late la eterna pregunta hace del misterio de la relación de los seres humanos con el que supuestamente nos creó. En La primera vez se plantea una interesante hipótesis acerca de cuál fue la razón de ese Dios distante y nada afectivo para dejar sobre la tierra a hombres y mujeres.

La búsqueda obsesiva del amor, contra toda esperanza, conmueve en relatos como La brevedad del beso, Una melodía extraviada o en el entrañable En la isla que soñaba un gigante enamorado de una liliputiense.

Seres desorientados pero no resignados a su suerte ni a sus fracasos, los personajes de tanta profundidad psicológica que nos va describiendo Orlando Yans en Cuando despiertas no hacen sino ratificar que más allá de las adversidade, de nuestras catástrofes y terremotos personales y colectivos, estamos condenados a ser libres, como decía Jean Paul Sartre.

Aún contra nosotros mismos y nuestros demonios interiores.

 

Carlos Martini

Sociólogo y periodista.

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