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21 de Enero, 2011 | Indicador económico y financiero

Cómo perdió Homero Simpson su pelo

En un episodio de los Simpson, la televisión se descompone, el primero en sufrir por el hecho es Homero, después se queja de haber comprado un televisor chino y finalmente Marggie propone la conversación en familia como una forma de pasar el tiempo. Así en ese capítulo nos vamos enterando cómo fue que Homero y Marggie se conocieron y cómo fueron llegando los niños a la familia. Es en la paternidad en donde encontramos la razón por la cual Homero se ha quedado calvo.

Con el anuncio del nacimiento de cada uno de sus hijos, se va arrancado el pelo y grita ¡Qué desgracia!

Así dejó Homero Simpson su cabellera entre lamentos.

Si vemos la situación el único culpable de su calvicie es Homero, él arranco sus cabellos y si pensamos en las condiciones económicas actuales del país, podremos ver que la responsabilidad de éstas, está aquí dentro, no viene del exterior, sino de ambiciones políticas de corto plazo en donde se piensa que el llegar a un cargo por cinco años, es la patente de corso necesaria para el enriquecimiento ilícito de muchos políticos, que claro, ellos no lo ven como un delito o un acto inmoral de estafa a los ciudadanos; sino como una justa recompensa por sus años de militancia política, sacrificios e inclinaciones de cabeza ante el poderoso de turno.

Por eso cuando llegan a una posición de poder, lo primero que buscan es la forma de sangrar al erario en su beneficios, amparándose en la corrupción para hacer sus negocios.

Y el objetivo del servicio público se pervierte, pues se prima a la corrupción como el objetivo y la gestión dentro del servicio público se deja de lado, pues al funcionario o político de turno le interesa sacar dinero para comprar una gran camioneta, construir una casa faraónica, impulsar sus propios negocios o para hacerse de una casa de descanso en el interior.

Antes de escribir este artículo recabé información sobre las condiciones que encuentran los inversionistas extranjeros para instalarse acá y es lamentable saber que empresas grandes como la mexicana Cemex hace algunos años quiso instalar una planta cementera y una ladrillera aquí, pero el “impuesto” que como soborno pusieron las autoridades encargadas de ver el tema llegaba a los 100 millones de dólares.

Lógica, Cemex se fue a otro lado y acá hoy vivimos una crisis por la escasez de cemento.

O cuando escuchando a dos ingenieros mineros hablar del por qué no llegaban inversiones en la materia, fue triste que dijeran que porque en el Legislativo se les pedía a las empresas una cuota de 25 mil dólares por legislador para que los permisos fueran concedidos.

Y pero aún es saber que cuando los organismos internacionales como el Banco Mundial y el Interamericano de Desarrollo han ofrecido proyectos para mejorar la vialidad en la capital del país, se ha pintado de negro a los empedrados, fingiendo que la obra se hizo y el dinero ha ido a parar a los bolsillos de aquel que debía de llevar a cabo las mejoras.

Al igual que Homero Simpson al arrancarse el pelo con el anuncio del nacimiento de cada uno de sus hijos, acá se le han arrancado las oportunidades al país por ambiciones personales y de pequeños grupos que prefieren comprometer progreso y desarrollo por una linda casa, una buena camioneta o eso que ellos llaman “su bienestar”.

A Homero ya no le va a crecer el pelo, pero el país se puede recuperar, sólo resta saber quién responderá la pregunta ¿Cuándo será que realmente haya una clase política comprometida con el Paraguay y no con sus intereses personales?

Miguel Torres Velázquez

tovemi@gmail.com



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