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09 de Octubre, 2010 | /opinions/list

Chile: 33 hombres esperan a Fénix

El que transita por caminos andados no deja huellas se lee en un pasaje de El arte de la resurrección, novela del escritor chileno Hernán Rivera Letelier (1950), ganadora del Premio Alfaguara de Literatura 2010. La obra transcurre en parajes del desierto de Chile, en los alrededores del Valle de Elquí y se basa en un personaje real de la primera mitad del siglo pasado que estaba convencido que era la reencarnación de Jesucristo.

Se dedicaba a predicar sin descanso. Imbuido de una intensa mística, busca a una prostituta sobre la que corría la versión que adoraba a la Virgen del Carmen, y con ella sigue su tarea de proclamar la fe en Dios. Llegó a contar con una gran cantidad de seguidores.

Novela cautivante que va mostrando las durísimas condiciones de vida en las minas salitreras, la sobrevivencia en un medio extremadamente hostil y personajes queribles por lo grotescos, como un hombre que se dedica a barrer en pleno desierto, El arte de la resurrección es un relato que en estos momentos de la epopeya de rescate/resurrección de los 33 mineros atrapados desde el 5 de agosto en la mina San José de Atacama, adquiere notable relevancia.

En estos días estuve recordando la entrevista que le hacíamos a Hernán Rivera Letelier el lunes 21 de junio de este año en el Noticiero del Canal 13 en su primera edición. Su historia personal es un implacable retrato de ese desierto impiadoso. De familia de mineros, marcado por las huellas físicas y en el alma de jornadas desmesuradas de trabajo, la mirada de Rivera es la de aquella persona que observa a lo lejos paisajes infinitos.

Volví a leer El arte de la resurrección. Es una epopeya de resurrección la que se está viviendo en el desierto de Atacama a unos 800 kilómetros al norte de Santiago.

El aporte tanto de los mineros encerrados como de las autoridades y técnicos será esencial para el futuro. En Chile se vive hoy en un laboratorio de innovaciones. Nunca antes de encaró un rescate a 700 metros de profundidad. Jamás un grupo de mineros estuvo más de 26 días sometido a condiciones extremas como las vividas por los mineros chilenos. Las mismas cápsulas de rescate, su diseño, esquema de funcionamiento y tecnología preparada para el ascenso son novedosas. Se las denomina Fénix, en alusión al ave mitológica que después de haber sido consumida por las llamas renació de sus cenizas.

Ni que decir las lecciones a la psicología en cuanto se refiere al tratamiento minuto a minuto de personas que tenían que superar a cada momento la ansiedad y los ataques de depresión.

A partir de las 08:05 del sábado 9, cuando la perforadora T-130 llegó hasta el refugio de los mineros se inicia la etapa final del rescate de unos mineros que, ante la negligencia criminal de una mina que no tenía escaleras de emergencia y que por eso no pudieron salir en las siguientes 48 horas del derrumbe, marca un antes y un después en la historia de las epopeyas humanas.

Esta gesta chilena está transitando por caminos no andados. Deja lecciones esenciales para la humanidad sobre cómo enfrentar escenarios de altísima complejidad. Y en la cápsula Fénix esperamos con ansiedad la aparición en la superficie del minero 33. Será como una resurrección.


Carlos Martini

Sociólogo. Periodista. Docente.

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