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27 de Abril, 2012 | Desde mi biblioteca

Betibu: Un crimen en un country y el periodismo con sus dilemas en la búsqueda de la verdad

El country se llama nada menos que La Maravillosa. Típico barrio cerrado de clase alta en Buenos Aires, promesa de seguridad y tranquilidad en sus calles hipervigiladas. Territorio delineado por espacios verdes, residencias alejadas de cualquier cercanía con los siempre molestos pobres pidiendo alguna ayuda casa por casa, campos de tenis, de golf y la sensación que la suciedad y la miseria están siempre afuera. A medida que las sociedades se van haciendo más desiguales y oligárquicas, las familias de los anillos privilegiados crean sus propios guetos, rodeados como fortalezas medievales.

Hasta que la realidad salta por encima de esas murallas. Es lo que la escritora argentina Claudia Piñeiro (Buenos Aires, 1960) comenzó a encarar en la recordada novela Las viudas de los jueves (Premio Clarín de novela 2005) y que adquiere notable madurez en Betibú (Alfaguara, Buenos Aires, 2010). El idílico country muestra su lado oscuro.

En Betibú ,una mañana de un lunes, es encontrado degollado en su casa en el country uno de sus habitantes, Pedro Chazarreta. Un ladrón no pudo ser, las cámaras de seguridad revelan una y otra vez que ningún extraño entró al exclusivo barrio privado. Entonces tuvo que ser alguien de adentro.

En diario, El Tribuno decide tomar el caso y envía a vivir al country a una veterana periodista llamada Nuria Iscart, conocida por el sobrenombre de Betibú, hoy convertida en escritora acompañada de un joven, de los que creen que toda la información relevante está en internet, sin experiencia en trabajo de calle y en coberturas desde donde ocurren los hechos. Este dúo recibe el apoyo de un antiguo periodista, Jaime Brena, que en otros tiempos dirigió la sección policiales del diario, desplazado luego pero que acepta colaborar en la investigación.

Betibúes no solamente un intrigante laberinto propio de la literatura policial, con misterios, suspenso, sospechosos falsos, pistas inseguras, callejones sin salida en las pesquisas policiales. Es eso y mucho más.

Es también una incisiva mirada a las dobleces morales de la sociedad y, sobre todo al periodismo en sus distintas facetas, desde la cínica, la de la desesperada búsqueda de la verdad, la de los intereses de la venta de ejemplares hasta la de esa difícil y tortuosa maraña de medias verdades y mentiras que todo periodista con un mínimo de honestidad debe atravesar para no dejarse atrapar por el silencio cómplice o la aceptación resignada  de que  hay cosas que no se pueden tocar.

En un pasaje de la novela  Betibú le dice al director del diario “ a mí me parece poco serio que salga en un diario algo inventado por mí sobre un caso real, la gente se puede confundir.” El director le responde con desparpajo que no importa, que “la gente siempre se confunde”.

Piñeironos muestra además nuestros límites tan humanos como periodistas, algo así como nos baja ese ego inflado propio de nuestra profesión en uno de los pasajes más inquietantes de la novela:

 

¿Esto es ser periodista?¿Buscar la verdad, asumir que se la encontró aunque no se la pueda probar del todo, y tener que callarte porque si no, pones en riesgo tu vida o la de otros? A veces sí, pibe, a veces es eso, otras ni siquiera eso, ni siquiera llegas a estar cerca de la verdad. Y unas pocas, apenas unas muy pocas veces, sentís que estás haciendo las cosas bien

 

Son interrogantes que todos los que pretendemos mirar más allá de las apariencias, del vértigo diario detrás del rating en radio y en tv o de las ventas de la mayor cantidad de ejemplares posibles de un diario, nos planteamos como angustia  casi vital y existencial en todo momento de nuestra tarea del día a día.

Claudia Piñeiro, parafraseando al periodista y escritor Rodolfo Walsh, desaparecido durante la dictadura argentina en los setenta, dice en la novela que tal vez a lo que debamos aspirar en no pocas ocasiones es a que si no se puede hacer justica, al menos que se sepa la verdad.

No siempre es posible, pero es la batalla de siempre.

 

Carlos Martini
Sociólogo y periodista.

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