Lunes, 20 de Octubre de 2014, 18:04 (21:04 GMT)

27 de Diciembre, 2011 | Caminito al costado del mundo

Balance 2011: La desigualdad social

En un recuento que se precie de ser completo no pueden faltar los temas sociales que tanto agobian al país. Con casi la mitad de la población que está por debajo de la línea de la pobreza, no se puede desatender el peso que tiene la desigualdad social en el análisis de una nación que necesita encauzar su rumbo. Por eso, el balance que realizó el Presidente Fernando Lugo, señalado que su gestión obró milagros en el Paraguay, parece uno de los tantos discursos que hartó al pueblo, por la tremenda distancia que existe entre las palabras y la realidad en la que sobreviven los compatriotas.

Los indicadores sociales han tenido una tímida modificación, prácticamente nada significativa, si tomamos en cuenta el objetivo que se trazó esta administración gubernamental, que pretendía disminuir la cifra de pobres a la mitad, es decir, bajar del 40 al 20%. Estos números, cuando ya superamos la mitad del mandato del ex Obispo de San Pedro, parecen totalmente inalcanzables.

Dejando de lado las frías estadísticas, la inseguridad se ha instalado en la sociedad como uno de los males más acuciantes. Con cambios constantes en la cúpula policial, sin una lucha ganada claramente contra el EPP, con defectos en el sistema judicial que beneficia a los delincuentes, actuando de forma negligente o corrupta, pero innegablemente cómplice; la sensación de vivir tranquilos ya forma parte del pasado.

El panorama en las ciudades es el mismo, altas murallas, rejas con alambrados eléctricos que se erigen como un signo elocuente del temor de la población ante la cantidad de hechos delictivos. A esta realidad debemos agregarle el condimento cualitativo más preocupante, al circular en las calles, a la hora que sea, miramos al otro como un potencial enemigo, como un rival. Así estamos enterrando signos de nuestra esencia, que se basa en la solidaridad y la fraternidad. 

Siempre decimos que esta inseguridad es la cara trágica más visible de otros males sociales, como el desempleo, la falta de acceso a la educación y la salud, el hambre y la miseria. Expertos también agregan a este coctel explosivo de mendicidad, marginalidad y delincuencia, la gran migración del campo a los cinturones de pobreza urbana, producto de la expulsión de campesinos de su hábitat. Tampoco la reforma agraria ha avanzado un ápice en este gobierno, cuando se pensaba sería uno de los puntales de la administración de Lugo. Ahora se está esbozando un tímido intento de reglamentar las tierras, que de no ser administrado de forma adecuada, se convertirá en una cacería de brujas, escudadas nuevamente en la necesidad de una distribución más equitativa de tierras.

Es cierto, se potenciaron programas de carácter social, que fueron observados por los adversarios partidarios como una fuente de clientela política, por eso fueron bombardeados. No obstante, el avance en el aspecto social es demasiado lento para que alguien pueda vanagloriarse de obrar milagros. Sobre todo si la figura del Presidente de la República en este proceso ha estado prácticamente ausente. Cuando su liderazgo es invisible y las acciones que fueron emprendidas por las diferentes carteras del Estado, aparentan lideradas exclusivamente por los jefes de esos entes; los Ministros encargados de las distintas áreas.

Es de necios olvidar algunos programas que fueron emprendidos en la gestión de Lugo. Una necedad solo comparable con la de quienes defienden irracionalmente su gestión. El problema central radica en un objetivo muy elevado que se plantearon. Dijeron que iban a ser diferentes a los colorados, se embanderaron en esa promesa para derribar a la ANR del poder después de tantos años. Pero replicaron perfectamente muchos vicios. Desde la impunidad de gestiones administrativas anteriores, hasta la búsqueda de eternizarse en el poder.

Un pueblo que vive en medio de la pobreza, que subsiste en la miseria, que teme, que no tiene salud ni educación adecuada a sus necesidades; jamás creerá en milagros. El asistencialismo termina, las poses se derrumban y a las palabras las lleva el viento. Después de la fiesta, al terminar la resaca, la realidad golpea y nos muestra claramente dónde verdaderamente. En este contexto no hay discurso que te llene la panza ni que te de trabajo, ni que mejore tu calidad de vida. Así de sencillo es el tema.

Si usted comenta utilizando una cuenta de Facebook, la información de su perfil (trabajo/empleador/localidad) puede ser visible en su comentario dependiendo de sus ajustes de privacidad. Si la casilla "Publicar en Facebook" ("Post to Facebook" en inglés) se encuentra seleccionada, su comentario será publicado en su perfil de Facebook en adición a Paraguay.com

Webs amigas