Jueves, 08 de Diciembre de 2016, 00:56 (03:56 GMT)

18 de Noviembre, 2011 | Desde mi biblioteca

Apurados, agitados y estresados

¿Qué nos pasa cuando precisamente no sabemos qué nos pasa porque estamos tan apurados y agitados que de repente sentimos que estamos hastiados y hasta enojados con nosotros mismos? En estos tiempos de la cultura del instante-todo tiene que hacerse ya mismo-es muy atinada la definición de que de esta época ofrece el profesor argentino Guillermo Jaim Etcheverry: “La vida se ha convertido en un surfing veloz. Todo se conoce y se desconoce al mismo tiempo.” ( La Nación de Buenos Aires, 18 de noviembre de 2011). El vacío desmesurado como un gran agujero negro lo intentamos compensar con la hiperactividad.

La lógica, si así  puede llamarse a este trasiego absurdo, es que supuestamente cuántas más cosas hacemos al día, menos oportunidad tenemos de enfrentarnos a la terrible pregunta de si todo este ir y venir de un lado para otro nos hace mejores y menos infelices o solamente nos convierte en desgraciados pero con calmantes, el de la frenética actividad.

El filósofo alemán Martín Heidegger ya anticipaba lo que hoy estamos experimentando cuando en un discurso de 1955, traducido como Serenidad, apuntaba que “la falta de pensamiento es un huésped inquietante que en el mundo de hoy entra y sale de todas partes.” ( Citado por Carlos Gustavo Motta en la revista Ñ de Clarín correspondiente al 12 de noviembre de este año). La pausa reflexiva nos exige mirarnos al espejo interior y de esa actitud elemental para pensar huimos en la vorágine de estos tiempos del todo vale.

Pero, como no somos dioses ni máquinas, cada tanto algo nos advierte que no podemos seguir como ciclistas eternos sin parar.  Al respecto, me parecieron interesantes para mostrar esta insatisfacción honda del espíritu ante tanta superficialidad, demasiado surfeo agitado sobre las olas sin disfrutar del ancho mar, dos casos de dos mujeres argentinas de alta exposición mediática.

Viviana Canosa, muy conocida en Paraguay desde su paso por el programa Intrusos de Jorge Rial reconocía hace poco, en relación al cansancio vital de una vida a las apuradas que “es muy tortuoso vivir siempre enfrentando. Porqué no hacer las cosas, con un poquito de adrenalina, pero no con miedo. Yo tenía miedo al desamor, miedo a la vida, miedo al trabajo. En un momento me paralice.”(La Nación de Buenos Aires, entrevista de Fernanda Iglesias, 2 de noviembre de 2011.). Es que la aceleración continúa nos produce finalmente inseguridad y miedos por doquier.

El otro caso es el de la actriz Inés Estévez, quien a partir de una particular experiencia laboral-un accidente con conmoción cerebral- se preguntó sobre el sentido de su vida.  Cuenta que hasta ese momento, cada vez que se interrogaba sobre su vida “la respuesta es que estaba todo bien, que había hecho lo que quería, que no tenía deudas. Pero después del accidente, me volví a hacer la pregunta y ya no estaba todo tan bien. Estaba todo mal.” ( Revista Viva de Clarín de Buenos Aires, entrevista de Sergio Dubcovski, Buenos Aires, 9 de octubre del 2011). Este caso nos muestra que ante ciertas experiencias límites, accidentes, enfermedades o pérdidas de seres queridos, algo se revuelve en nuestro interior. Parece que necesitamos ser golpeados para mirarnos a la cara sin maquillaje.

Ahora que poco a poco, los adelantados adornos navideños nos recuerdan que estamos en las cercanías de esas fiestas que tienen todo el sabor agridulce de la nostalgia y del recuerdo de los que ya no están, esas sensaciones de vivir apurados, a punto de perder el universo, como si fuéramos cronómetros disfrazados de seres humanos, se acentúan, atrapados en el tramposo callejón sin salida de correr y correr.

 

Carlos Martini.

Sociólogo y periodista.

Si usted comenta utilizando una cuenta de Facebook, la información de su perfil (trabajo/empleador/localidad) puede ser visible en su comentario dependiendo de sus ajustes de privacidad. Si la casilla "Publicar en Facebook" ("Post to Facebook" en inglés) se encuentra seleccionada, su comentario será publicado en su perfil de Facebook en adición a Paraguay.com

Webs amigas