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30 de Marzo, 2010 | La Opinión de Mariano Nin

Adiós hijo

Matías era parecido a un ángel. Bastaba ver su sonrisa entre tímida y generosa para saber qué clase de persona era. Fue por ello que en casa lo queríamos todos, hasta Marianito, mi bebé de cuatro años.



El sábado habían organizado una pollada, creo que recaudaban dinero para ayudar a alguien. Hubo partidito de por medio, y Matías, solidario y futbolero, no podía faltar.

No sé bien como sucedió. No pregunté detalles, pero hubo un incidente, gritos, y el disparo fatal. Un hombre de quien dicen suele hacer disparos al aire, acabó con su vida.

Matías murió. Hasta ahora me cuesta creerlo. Me parece verlo llegando a casa.

Cesario Alonso, el hombre que hizo el disparo dice que fue un accidente.

No lo creo.

Con un arma en mano todos nos creemos dioses. Y el alcohol hace el resto.

Cesario mató a una persona excepcional.

Si el hombre hubiese estado allí, en la despedida, se hubiese dado cuenta del dolor inmenso que causó a muchas personas. Si hubiese visto el llanto desconsolado de sus padres, el dolor irremediable de sus amigos, la tristeza infinita de sus compañeros, esa pena para la cual no hay medicina y que deja heridas que nunca cierran, creo que ese hubiese sido su castigo.

Mi hija esta desconsolada. Mati -Chiche como le decíamos todos-, era su mejor amigo, y a mi me mata. Me siento impotente. No se cómo arrancarle ese dolor del alma.

En medio del dolor, el bebé se acercó a Ivonne y le preguntó: ¿porque estas triste? Matías, le dijo, está feliz en el cielo.

¿Pero, cómo podemos entender eso nosotros, que pensamos que con la muerte termina todo?.

Mañana comenzaremos a vivir sin él. Pero no podremos olvidar su sonrisa.

Hoy la violencia nos toca cerca.

En nuestro país mueren por armas de fuego siete de cada 100 mil habitantes. Una locura que nos coloca en una situación peor que Haití, México, República Dominicana, Uruguay, Argentina y hasta Estados Unidos. Detrás de ello: más impunidad que castigo.

Ya no vamos a recuperar a Chiche, pero un arma en casa no nos protege. Nos pone en peligro.

Dicen que el ser humano se compone de alma, cuerpo y espíritu. El cuerpo es solo el vestido que llevamos. El alma, pienso, se va junto a Dios y vive eternamente, y el espíritu de la gente buena sube al cielo y se convierte en una estrella, por eso hay tantas.

Hoy una estrella rubia va a brillar con mas fuerza, lo sé. Es Chiche, nuestro amigo, nuestro hijo.

Que en paz descanse.

Mariano Nin
Periodista. Jefe de Prensa de Canal 13

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